El tono, la empatía y aspectos como la fragancia tienen mucho que ver con las respuestas que obtenemos después de un primer “Hola”, pero las emociones y como las utilizamos en todo ese proceso de socialización con el entorno son fundamentales para la edificación de amistades sólidas, ciencias como la historia, la sociología y la psicología intentan brindar pautas para que las personas sean capaces de desarrollar capacidades sociales que los incluyan en la dinámica social.
El convertirnos en personas de bien no solo depende de cuestiones genéticas, ni paradigmas culturales contemporáneos, decisiones sobre a quien permitimos ingresar a nuestros círculos sociales son vitales y nos encierran por un camino que nos lleva a realizar actos que en algunos casos contienen maldad. Pero… ¿porque la maldad? Los hechos que conjugamos con nuestro pensamiento no pueden estar intencionados al dolor, al daño de la humanidad, es importante concentrarnos en rescatar las buenas acciones que como humanidad podemos realizar no solo a nivel de nuestros pares sino con el medio ambiente y naturaleza.
En el transcurrir de nuestros tiempos el efecto de los actos y su divulgación tanto en lo positivo como negativo tiene mayor impacto, sin ir muy lejos y contextualizando la actualidad de nuestra ciudad, podemos ver como el suicidio de una mujer inundo las redes sociales no solo por su decisión sino por incluir a su hijo, la prensa amarillista aprovecho para hacer eco con sus videos poco respetuosos de la situación, pero retomando luego de la prensa que ocupo dicha noticia en el fin de semana inmediatamente posterior dos personas desde el mismo lugar intentaron terminar con su vida; es allí donde desde la psicología y especialidades de la salud debemos intentar concientizar a nuestra sociedad sobre la responsabilidad de transmitir, describir información que puede reforzar conductas negativas que como cultura debemos intentar extinguir.
En todo el proceso de los actos tanto buenos como malos son resultados de un proceso que inicia con emocione, que pueden facilitar las relaciones sociales o en el cas negativo complicarlas o simplemente terminarlas y terminan por un proceso continuo en el tiempo con trastornos o enfermedades mentales, es allí donde el rol de la comunidad psicológica es fundamental en intervenciones, debemos educar y dotar de herramientas suficientes que fortalezcan tanto su personalidad como resiliencia de ser necesario.
Para concluir es importante que como futuros psicólogos tengamos la capacidad de entender, analizar y direccionar las diferentes emociones de las personas o pacientes con el fin de influenciarlo a realizar actos que contengan respeto y valor por los demás, entendiendo la dinámica de la sociedad y la interacción de las diferentes culturas, crear actos correctos sin maldad humanizando las personas, aunque suene redundante es necesario inyectar humanidad a los actos de las sociedades contemporáneas, un amor altruista consciente de la actualidad de nuestro medio ambiente.

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